Crítica: “Maravillas”

por Francisca Allende Celle

Valiéndose de la innovadora forma narrativa con la que dio vida a “La invención de Hugo Cabret” (2007) y que lo llevó a permanecer por más de 42 semanas en la lista de los bestseller para niños elaborada por el New York Times, el escritor e ilustrador estadounidense nos invita –en esta oportunidad– a reparar en las maravillas que, ocultas a simple vista, impregnan cada momento de nuestra existencia.

Publicada en septiembre de 2011 en Estados Unidos bajo el título Wonder Struck y editada en Chile por Ediciones SM, “Maravillas” es una obra que promete -precisamente- maravillar. Si bien el ejemplar cuenta con más de seiscientas páginas de extensión, la lectura del relato se vuelve rápida debido a que 460 de dichas hojas corresponden -realmente- a ilustraciones.

El libro de las maravillas

banner maravillas1Resulta imposible ignorar un libro tan llamativo y fascinante pues, independientemente de las críticas literarias que el lector pueda esbozar luego de su lectura, el diseño en tapa dura con sobrecubierta de la edición de “Maravillas” es –sin duda– impresionante. Combinando el azul, el blanco y el dorado, el libro no sólo se roba las miradas de grandes y chicos, sino que -también- hace que los otros ejemplares de la librería resulten –a lo menos– algo deslucidos u opacos.

Tras el resplandeciente título del libro, que con letras doradas en relieve cruza verticalmente la portada, un rayo horada el cielo nocturno tal como si pudiera rasgar en dos aquella nebulosidad cerúlea que impregna la cubierta del ejemplar. Sin embargo, aquel aspecto más fastuoso de la obra cambia en el momento en que se voltea la portada y Selznick nos introduce a su pequeño universo de blanco y negro.

En una de las primeras páginas, antes de dar inicio a la obra y tal vez como preludio de la misma, puede leerse la frase del escritor estadounidense Gregory Maguire: <<Tarde o temprano, a todos nos alcanza el rayo>>.

Dos historias

En “Maravillas” encontramos la narración –en forma paralela– de dos historias que se presentan ante el lector como anécdotas independientes la una de la otra. Mientras una trama es desarrollada mediante el texto y las palabras, la otra se desenvuelve a través de las secuencias de ilustraciones que Selznick intercala acertadamente entre el relato escrito de la obra. “Pensé que podría ser interesante tratar de contar dos historias diferentes: una que tiene lugar en 1977 y está contada con texto, con palabras, como un libro normal; y otra que tiene lugar cincuenta años antes, en 1927, y que está narrada íntegramente con imágenes”, mencionó Selznick al respecto.

La historia que es relata de manera convencional tiene lugar en 1977 y da cuenta de las aventuras de Ben, un niño que decide emprender la búsqueda del padre al que nunca conoció. Aquella narración se ve interrumpida -o más bien enriquecida- por el relato gráfico de la segunda línea argumental de la obra: las ilustraciones del libro que narran el viaje de Rose, una niña sorda que sigue muy de cerca los pasos de una actriz llamada Lillian Mayhew.

Ambos niños terminan huyendo solos a Nueva York con el anhelo de que sus vidas adopten un nuevo rumbo. Durante su incursión, los dos pequeños utilizan las mismas herramientas para intentar comunicarse con las atropelladas multitudes de la Gran Manzana: el lápiz y el papel. Esta coincidencia se explica debido a que Rose padecía sordera desde su nacimiento, mientras que Ben había quedado recientemente sordo tras haber sido golpeado por un rayo.

Así, mientras Ben confía en que un viejo marca páginas le ayudará a descifrar el misterio sobre la suerte de su padre y Rose se aferra al álbum de recortes donde afanosamente recopilaba las apariciones en la prensa de una bella actriz, los dos niños –al igual que los héroes griegos de la antigüedad– emprenden un viaje en el que intentarán encontrar su lugar en el mundo y en el que llegarán a oír las maravillas que les depara el destino, a pesar de que sus oídos fuesen incapaces de captar sonido alguno.

portada maravillas1Los storyboards de Selznick

A través de una secuencia compuesta por diez páginas de ilustraciones, Selznick da inicio a un relato que pareciese representarse vertiginosamente ante los incautos ojos de los lectores: sin previo aviso, una manada de lobos aparece corriendo en medio de un paisaje nevado y comienza a aproximarse peligrosamente hacia el público lector al avanzar las primeras páginas.

Las ilustraciones del autor estadounidense, tal como si se tratasen de verdaderos fotogramas de películas, se suceden realizando un zoom in a una de las bestias. Sin embargo, en el momento en que el lector posee la certera impresión de que, en cualquier momento, podrá sentir el vaho de la briosa respiración del animal en su rostro, la secuencia se detiene para dar paso a la narración mediante palabras.

Aunque las ilustraciones representan una historia paralela a la que se narra en palabras, Selznick consigue -con éxito- que el lector retenga entre sus dedos el hilo conductor del relato. Las imágenes, las secuencias y los fundidos a negro, constituyen -en realidad- un segundo hilo de Ariadna que nos guía por el laberinto conformado por a obra. Ambas narraciones, la gráfica y la escrita, se complementan durante el desarrollo de la historia, para –finalmente– confluir en un final enternecedor.

“Cuando el lector lea este libro, cuando lo abra y vea las ilustraciones y lea la historia, y compruebe que se unen, espero que pueda sentir el amor que yo sentí por todos esos elementos y por los personajes”, reflexiona Selznick.

La caja museo

Junto con ofrecer un vistazo a las dificultades y desafíos con los que deben lidiar las personas que padecen de sordera, la obra de Brian Selznick rescata la función histórica-social que desarrollan los museos, concibiendo a estos últimos como guardianes de inestimables memorias y describiéndolos como grandes cajas contenedoras de las más insólitas colecciones de maravillas. “Un museo es una colección de objetos dispuestos de forma que nos cuenten una historia maravillosa”, se menciona en la novela gráfica del estadounidense.

La temática de los museos comienza a infiltrarse en la trama del libro de la mano de Ben, el protagonista de la historia que es narrada mediante palabras. Es él quien -desde un inicio- manifiesta su pasión por recolectar y coleccionar determinados objetos, teniendo la precaución de guardarlos -cuidadosamente- en una cajita de madera. Es Ben quien -también- descubrirá “un librito azul con las cubiertas rugosas por el tiempo” que lleva por título Maravillas.

A través de la lectura de ese libro -que Ben encuentra hurgando entre las pertenencias de su madre fallecida- el lector se entera de la existencia de los denominados “gabinetes de maravillas” o “de curiosidades” que habían sido creados hace siglos con el fin de resguardar las primeras colecciones. “Aquellos armarios, tallados con primor, estaban cuajados de portezuelas, cajones y compartimentos secretos que albergaban una variedad casi infinita de piezas asombrosas (…) algunas de esas colecciones crecieron hasta tomar posesión de habitaciones enteras”, nos cuenta el libro “Maravillas” que encuentra Ben en un cajón de su madre.

Aunque los mencionados gabinetes de maravillas podían -a menudo- resguardar piedras, fósiles, diamantes, joyas y los más curiosos artefactos, dichos “museos de curiosidades” podían -al mismo tiempo- albergar aquello que resultara “maravilloso” sólo para para una persona determinada. De esta forma, de acuerdo al autor, el carácter de la colección dependerá inevitablemente del juicio del coleccionista y, al mismo tiempo, todo aquel que se entregase a la tarea de elaborar aquellas cuidadas selecciones -que hablasen de alguna maravilla- podría ser llamado museólogo.

 Selznick deja suspendidas entre sus páginas todas estas ideas, dejando que los lectores vislumbren algunas de las reflexiones que brotan ingrávidas desde su texto. El autor, de forma sutil, zarandea nuestros sentidos y nos incita a valorar las maravillas que nos rodean.

Los museos, las bibliotecas y todos los otros templos de grandes colecciones, son enormes gabinetes de maravillas presentes en nuestras ciudades. En ellos atesoramos recuerdos, damos vida al pasado y nos deslumbramos ante los objetos cuidadosamente preservados. Sin embargo, existen colecciones más pequeñas, más personales, más sobrias, que nos acompañan día a día sin que -tal vez- reparemos siquiera en su existencia.

Un baúl con juguetes de la infancia, una caja con cartas del ser amado, una colección de vinilos o, como Ben, una caja-museo en la que colocamos nuestras más valiosas pertenencias; estamos rodeados de gabinetes de maravillas e, incluso, puede que nosotros mismos constituyamos el más extraordinario de aquellos gabinetes.

“Cualquiera que haya alzado la mirada para contemplar un esqueleto de dinosaurio, que haya visto un diamante gigante o se haya detenido ante algún prodigio de la naturaleza –como una flor carmesí brotando de las grietas de una acera, por ejemplo- conocerá esa sensación de maravilla”, señala el libro Maravillas que aparece en la obra.

La fórmula Hugo Cabret

Hay que recordar que la anterior producción de Selznick alcanzó el éxito cuatro años después de su publicación, cuando Martin Scorsese decide llevar el libro del estadounidense a la pantalla grande.  Esto produjo que, en el 2011, el público lector redescubriera la novedosa propuesta del talentoso escritor e ilustrador.

“La invención de Hugo Cabret”, al igual que “Maravillas”, presentaba un marcado carácter cinematográfico. Técnicas propias del mundo del cine eran aplicadas magistralmente en las ilustraciones desplegadas en el libro, cautivando a un público que parecía embobado ante la reproducción de aquella verdadera película muda en blanco y negro.

A raíz de la innovación de Selznick, muchos postularon a Hugo Cabret como una obra de naturaleza híbrida. Novela gráfica, álbum ilustrado, storyboard o novela ilustrada, son términos que surgían cuando se intentaba describir a “La invención de Hugo Cabret”.

Hoy, con “Maravillas”, Selznick reproduce aquella fórmula en que las ilustraciones –sin la ayuda de viñetas y formando verdaderas secuencias cinematográficas– relatan una historia que el lector concatena al ir pasando las páginas, reservando el texto para la narración de aquellos hechos que no están siendo narrados gráficamente. En otras palabras, las palabras no son utilizadas para describir las imágenes de la obra ni las ilustraciones son incluidas para complementar el relato escrito de la misma: aunque cada recurso (la escritura y la ilustración) da forma a una historia diferente y dichas narraciones se despliegan -en forma paralela- a lo largo del libro, los dos relatos terminarán por confluir de las maneras más insospechadas.

maravillas2

Crítica: “Otro camino”

por Francisca Allende Celle

 

Otro camino” se erige como una provocativa y cautivante obra en la que confluyen, por una parte, la conmovedora historia de un grupo de pobladores que intenta ser feliz en un mundo de miserias, junto con una serie de inquietantes planteamientos sobre el devenir de las sociedades capitalistas, el consumismo que aqueja a gran parte de éstas y el lugar que ocupa el ser humano entre los engranajes del embriagador exceso y la inevitable perversión de las normas.

Esta novela de ciencia ficción resulta una lectura deliciosa, en la que enternecedores personajes y escenarios deslumbrantes envuelven -inevitablemente- al lector entre los sutiles velos de un mundo distinto, donde una armoniosa humanidad -aparentemente muy diferente a la nuestra- se mueve guiada por principios nobles y honorables.

A pesar del gran número de personajes que entran en acción a lo largo del relato, lo que a momentos puede confundir un poco al lector, cada uno de los trazos -rebosantes de humanidad y patetismo- que conforman a estos seres con cerdas en sus bocas y que se sientan sobre sus rabos, tornan a los peculiares pobladores en personajes entrañables y difíciles de olvidar. El que su apariencia sea distinta a la de los seres humanos, el que sus formas de actuar y de relacionarse se desarrollen de maneras diferentes a las que estamos acostumbrados, sólo vuelve más evidente -para el lector- todas aquellas agazapadas similitudes que existen entre aquel grupo de habitantes de un pueblo imaginario y nosotros mismos: tanto los aldeanos de Frampo como los miembros de nuestras sociedades buscan la felicidad.

A medida que dicha inquietud se va haciendo patente en el relato, van surgiendo -también- una serie de interrogantes referentes a cómo conseguir esa dicha o bajo qué sistema deben operar las sociedades para conseguir un desarrollo benéfico. ¿Se puede ser feliz en la miseria? ¿La abundancia y el exceso son perniciosos para las sociedades?

La narración fluye tan placentera como un vaso de linfa de broid. Entre las emanaciones rosadas de las pipas de los aldeanos, la historia es capaz de respirar por sí misma gracias a los refrescantes efluvios de aquel mundo equilibrado, infiltrándonos con gran realismo en una serie de existencias desconocidas. Lo ficticio no se ve mermado por los guiños a lo real, a pesar de que el relato se encuentra henchido de reminiscencias de nuestras propias realidades.

El hálito tibio de la pluma del trasandino y sus hipnotizantes descripciones, urden un cautivante relato que ofrece al lector tanto el mullido consuelo propio de las buenas historias, como aquella protección balsámica que proporciona el atrio de los mundos ficticios. De esta forma, sin reparos ni vacilaciones, el lector es arrastrado hasta “Shtetl”, lugar en donde crecen los broid, se fuma hierba roja en pipas huecas y cuyo cielo nocturno es horadado por el deslumbrante fulgor de sus lunas.

Las temáticas que conforman el trasfondo de esta obra oscilan en torno a las inquietudes que suscitan las sociedades que siguen el modelo de desarrollo capitalista, pudiendo encontrar planteamientos que hacen referencia a los beneficios de un sistema basado en la búsqueda de la abundancia y la acumulación de bienes, reflexiones en torno a los perjuicios y detrimentos morales que conlleva aquel tipo de sistema para el espíritu solidario del ser humano o la revaloración de la realidad de acuerdo al binomio oferta-demanda, entre otras problemáticas.

PORTADA Otro camino pequeñaLos pobladores de “Shtetl” viven de acuerdo a un sistema basado en la consecución del equilibrio en cada una de las dimensiones de la existencia, por lo que sus acciones son siempre mesuradas, sus pensamientos nunca resultan transgresores e, incluso, sus sueños y aspiraciones deben permanecer exiguos. Aquella forma de vida les permite tener una existencia “suficiente” que, aunque nunca injusta, tampoco será nunca “abundante”.

Por medio de equilibradas concertaciones, en las que se da y se recibe sólo lo necesario, los distintos miembros de esta sociedad pueden intercambiar bienes y servicios. De esta forma, el trampero puede trocar uno de sus falen por una garrafa de linfa del cultivador o el zapatero puede cambiar un par de zapatos por una tonada del músico. En aquel equilibrio, concertado y resguardado, ningún poblador tiene más que otro, ninguno es mejor que el otro, todos se mantienen en la seguridad de sus existencias mediocres, pero cómodas.

Por otra parte, en un lugar donde no existe abundancia y el exceso resulta pernicioso, no se generan los excedentes que permitiesen mejorar la calidad de vida de los distintos miembros de la sociedad. “La idea del excedente es pura teoría entre nosotros y nadie trabaja más de la cuenta para reunir sobrantes que no puede ni necesita utilizar”, se menciona en la obra.

La situación de equilibrio en que subsistían se ve resquebrajada ante la irrupción de las ideas revolucionarias del cultivador de la aldea, Motie. Es él quien les muestra, a base de hechos, que “otro camino” era posible y que existían otras formas según las cuales podían desarrollar sus vidas. El cultivador les presenta una nueva forma de “concertar”, en la que los trueques se llevaran a cabo motivados por necesidades reales y los bienes se intercambiaran de acuerdo al valor que se le diera a cada producto. Al mismo tiempo, les plantea la posibilidad de la producción en masa de distintos bienes y les propone instruir a otras sociedades en estas materias, con el fin de que -con el tiempo- aquellas también pudieran crecer y aportar beneficios a la economía de ellos mismos.

La primera reacción ante dichas inquietantes ideas fue de preocupación y temor. El maestro, Mendl, mostró gran confusión ante los planteamientos de Motie y, aunque encontraba sentido a las distintas ideas presentadas por el cultivador, sabía que aquellos proyectos se erigían tanto en contra de las leyes de su mundo, como de todo aquello que él -como maestro- había enseñado a sus alumnos a lo largo del tiempo.

Ante esta situación y teniendo la certeza de que se podían construir realidades distintas, los habitantes de Shtetl deberán elegir su camino. El grupo de pobladores que es testigo de los grandes avances que había logrado Motie, tras lograr domesticar a los animales salvajes y mejorar las cosechas, comprende que no están condenados a vivir en la miseria y que la abundancia es alcanzable mediante el trabajo duro.

Sin embargo, a pesar de que anhelan una realidad más próspera, temen ponerle fin a la situación de equilibrio que se han dedicado a perpetuar por generaciones. “Vivimos colgados de una frágil línea, siempre a punto de quebrarse. Las privaciones, la escasez, conducen invariablemente al deseo de alcanzar, algún día, una desmesurada abundancia. La aceptación de la pobreza es provisional y todos, todos, estamos dispuestos a perder la dignidad por una espléndida cena”, señala el maestro en un momento de esclarecimiento.

El deseo de posesión hace perder el equilibrio, puesto que aquel deseo por concretar una situación de abundancia lleva a que las personas se olviden del “bienestar común” que intentaba garantizar la situación de equilibrio. De esta forma, aparece el egoísmo y surge la prevalencia del “yo” antes que el “nosotros”. En otras palabras, la desmesura y el deseo de poseer más, desplaza el objetivo de salvaguardar el bien común e instala en su lugar la preocupación por el bienestar propio.

Los habitantes de esta aldea imaginaria le temen a la abundancia, pues creen que aquella condición les llevará inevitablemente al exceso y, por lo tanto, a una degeneración moral y social. Le temen, también, a las consecuencias del cambio: desprenderse de las costumbres perpetuadas, desligarse de los antiguos saberes que se han ido transmitiendo de generación en generación, ponerle fin a un sistema que han conservado con gran recelo y que, aunque no los ha hecho prósperos, ha mantenido sus existencias bajo la tibieza proporcionada por el equilibrio.

Por otra parte, se dan cuenta de que la situación de abundancia de algunos, puede ocasionar la condición de escasez de otros. Al ser multiplicados los bienes y productos, dicha abundancia permitirá mejorar los trueques y se logrará realizar intercambios más ventajosos. Sin embargo, si el valor de un objeto sigue aumentando, ¿existirá un límite para lo que se pida a cambio de dicho bien? Si no hay límites, llegará -inevitablemente- un momento en que algunas personas no podrán acceder a ciertos bienes o servicios, pues no contarán con aquello que resulte suficiente para realizar dicho intercambio. ¿Cómo se lograría “equilibrar” los intercambios si unos ofrecen mucho y otros no tienen mucho que dar a cambio?

En una situación de equilibrio todos se encuentran mesuradamente bien. Sin embargo, al romper aquel ambiente de equitatividad, existirán algunos que tendrán más que otros y existirán quienes vivirán deseando lo que otros tienen o quienes se abocarán a acumular el mayor número de bienes posible.

Al mismo tiempo, surge la preocupación ante la irrupción de una nueva palabra: “el soborno”. En aquella nueva palabra “se contemplaba la anulación de la voluntad propia, el acatamiento de un deseo ajeno y la acción de mover un artículo de un sitio a otro”. En este sentido, los pobladores temían que si alguno de ellos se volvía lo suficientemente poderoso, terminase por controlar el sistema de trueques y manipular las acciones de los distintos miembros de la sociedad. Aquello llevaría a que la voluntad de “uno solo”, pudiese oponerse a la voluntad de “la mayoría”.

Existencias exiguas

El sometimiento de la población a las estrictas normas que resguardaban el sistema de equilibrio de la sociedad, aunque los mantenía en un bienestar moderado, restringía las libertades de cada uno de los miembros del pueblo. Nadie podía desarrollar nuevas ideas, no se podían intentar nuevas formas de desarrollo, no se podía desear tener un poco más.

Otra de las reflexiones de los pobladores giraba en torno a la obtusa supresión que se hacía ante la aparición de toda idea distinta o nueva. Dicha sociedad estaba dándole la espalda a la abundancia y a la prosperidad, sólo debido a que alcanzar dicha condición suponía seguir nuevos caminos y nuevas formas.

Si era posible alcanzar una condición de abundancia, ¿es ser codicioso desear tener un poco más de lo que ya se tiene? “La única razón que se esgrime para justificar la regla es la escasez. Si alguien tiene la imaginación y el coraje de crear abundancia donde antes no la hubo, ¿debemos suprimirlo?”, interrogaba Rifke en la narración.

En un mundo donde se había dictaminado el máximo de hijos que cada hembra podía tener, no era extraño que las individualidades se vieran constantemente coartadas y el desarrollo de nuevas ideas fuese frecuentemente mutilado. Esta situación, les lleva a tomar conciencia en torno a que las normas establecidas son naturales mientras obedezcan a las necesidades de la mayoría. De no ser así, aquellas dejan de ser guías morales para tornarse en dictámenes represivos.

La vida de aquella sociedad imaginaria se sostenía gracias a que todos respetaban una serie de reglas que habían sido concertadas desde el origen mismo de los tiempos. Sin embargo, aquel respeto hacia las normas de “no desear más allá de lo necesario” y de “no sentir más de lo apropiado” los hacía, al mismo tiempo, infelices.

Al tiempo de que toman conciencia de que estaba en sus manos el cambiar el rumbo de sus destinos y de que era posible seguir otro camino, los habitantes de Shtetl logran comprender que la obstinada preservación de las costumbres y la sesgada transmisión de la historia del pueblo, era el resultado de una réplica mediocre de las invariables rutinas dictadas por la apatía.

De esta forma, un grupo de los habitantes de Frampo comprende que pueden ser felices fuera de aquel sistema equilibrado y que buscar la prosperidad no los llevará necesariamente a la perversión. Logran entender que ellos tienen la llave de sus destinos y que recae en ellos el propiciarse la felicidad que anhelan. “Otro camino existe…si podemos transitarlo -sentenció Iankl-. No existen caminos para no ser transitados por nadie, caminos en el vacío”, se menciona en la obra. Como Joan Manuel Serrat ya había dicho en alguna oportunidad: “caminante son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

OTRO CAMINO2

Crítica: “Mi vida junto a Sasha Grey”

por Francisca Allende Celle

Uno de los grandes atractivos de la obra “Mi vida junto a Sasha Grey”, yace en la forma en que los ocho relatos son construidos. Rosales conjuga acertadamente la inclusión de temáticas relevantes para la sociedad actual con narraciones erigidas desde puntos de vista pocos explorados: las perspectivas inusuales de la realidad que proporcionan una serie de sujetos inadaptados, derrotados o perdedores.

Además, en las distintas historias de la obra, Rosales permite que el lenguaje propio de cada uno de los protagonistas se infiltre en el relato, infundiéndole vida a la narración y dotándola de un renovado vigor. Gracias a que la forma y el estilo de la narración resguardan -en cierta forma- lo narrado, el autor consigue plasmar exitosamente las personalidades de los más variopintos personajes, al tiempo que logra exponer las diferentes visiones que éstos poseen acerca de la vida y presenta las disímiles realidades en que aquellos se ven inmersos.

Entre las temáticas abordadas por la obra y que pretenden -sin lugar a dudas- instalar alguna reflexión en el lector, es posible encontrar: los conflictos juveniles en torno al sentido de la vida y el establecimiento de relaciones afectivas. También, se presentan problemáticas sociales tales como la discriminación hacia todo aquello aparentemente distinto y la marginación de ciertos sectores de la sociedad. Todo esto, es acompañado con insinuaciones a las conductas trastornadas y a las extrañas patologías originadas a partir de los patrones de funcionamiento de la sociedad actual, a los miedos inspirados por ésta y a las desalentadoras cotidianeidades agazapadas en nuestra realidad.

Librosdeabducción_foto2

“Mi vida junto a Sasha Grey” es una recopilación de relatos construidos desde “lo otro”, permitiendo visibilizar realidades y escuchar las voces de hombres que -por alguna u otra razón- han terminado siendo marginados de la sociedad o catalogados como simples perdedores. Como tenues reminiscencias del subconsciente, los distintos personajes y situaciones se despliegan en la mente del lector y comienzan a cobrar un nuevo colorido, reanimando realidades sociales que muchos han decidido ignorar o en las que otros ni siquiera han reparado.

Tal como Octavio Paz sostenía que uno de los rasgos esenciales del hombre era sentirse extraño ante el mundo o ante sí mismo, los protagonistas de los cuentos de Rosales configuran sus identidades -en gran medida- a partir de aquellos momentos en que se reconocen distintos a la mayoría de los ciudadanos chilenos. El lector es testigo de aquel extrañamiento mediante el cual jóvenes de barrios modestos, cosplayers, fanáticos de las películas de acción o adictos al porno, intentan reafirmar sus identidades a pesar de que aquel proceso termine por definirlos como una “alteridad”.

En este sentido, la obra de Rosales plantea -también- la obsesión de la cultura hegemónica por definir al “otro” desde ella misma. Al percibir al otro desde el “yo” o el “mí mismo” se está obligando a adoptar dos posibles actitudes: identificarse con el otro y verlo como un igual, o percibir al otro como diferente. En la actualidad, muchas veces, lo normal es concebido como aquello que es cotidiano, natural o lo que es tenido por regla social. Esta situación lleva a que se relegue a la periferia o se mantengan aislados todos aquellos sujetos o situaciones que no forman parte de dicha normalidad.

De esta forma, se vuelve posible comprender que la diferencia con “el otro” es una mera ilusión, puesto que la distinción entre lo “normal” y lo “anormal” se sostiene sólo gracias a la creencia de un grupo de personas en unos determinados presupuestos que son comúnmente aceptados y que operan en base a aquella lógica dualista de lo bueno/malo, superior/inferior, aceptable/inaceptable. Los relatos de “Mi vida junto a Sasha Grey”, en este sentido, insinúan la frecuente inferiorización del “otro” y exponen cómo muchas de nuestras prácticas sociales tienden a estigmatizar al “otro” al definirlo desde algún parámetro de la denominada “normalidad”.

Las historias respiran y se mueven junto a los personajes que las inspiran, por ello cada relato posee su propio ritmo y cuenta con una evanescencia propia. El texto puede resultar mordaz en ocasiones y conmovedor en otras, volviéndose reflejo de la vida misma. Por esto, junto con los sueños y motivaciones de los personajes, el lector también es capaz de comprender las angustias, miedos y desilusiones de los mismos.

La novedosa apuesta narrativa de “Mi vida junto a Sasha Grey”, obra que sostiene realidades marginales y las expone según sus propias lógicas, posibilita que ésta sea leída con una fluidez insospechada. Mientras las anécdotas de personajes derrotados y los testimonios de sujetos inadaptados van recreando crudas pero entrañables realidades, los lectores se van transformado -irremediablemente- en una especie de confidentes en las sombras de estos sujetos que intentan buscar su lugar en el mundo.

La agilidad de la narración y la honestidad que trasudan cada uno de los relatos, hace imposible que el lector permanezca ajeno al devenir de las distintas historias. Los guiños a la cultura pop, el empleo de lenguajes propios de ciertos sectores o grupos sociales, la inclusión de problemáticas particulares de la sociedad chilena y el bosquejo de personajes atractivos, no sólo captan la atención del potencial lector, sino que -además- apelan al imaginario común de los chilenos.

Los relatos sobre las vivencias de estos sujetos perdedores y derrotados no resultan -en ningún caso- forzados, puesto que la narración está construida a partir de las voces de sus protagonistas y mediante el influjo cultural de éstos. A pesar de que es muy fácil caer en la caricaturización de ciertas circunstancias o en la mantención de ciertos estereotipos, Rosales logra configurar agudas tramas de ficción que recrean una serie de descarnadas realidades presentes en la sociedad chilena.

La pluma de Rosales, provista de un hálito fresco y embebida de la cultura pop, retrata acertadamente las distintas realidades de los protagonistas, acentuando la verosimilitud de la obra y reteniendo la atención del lector. Rápida, aguda y reflexiva, la narración de Rosales sumerge a los lectores en realidades que -aunque poco conocidas- forman parte de nuestra sociedad.

A través de cuidadas descripciones, el autor transporta a los lectores hasta algún barrio modesto de la capital o, incluso, hasta el más oscuro rincón de una discoteque. Nos presenta a los más variados personajes, hombres y jóvenes comunes, develándonos tanto los anhelos que hacen latir sus corazones, como las desilusiones que mantienen sus gargantas oprimidas y las derrotas que han perturbado sus mentes.

mi-vida-junto-sasha-grey-portada

Crítica: “Hamellion”

por Francisca Allende Celle

La novela de ciencia ficción “Hamellion” se alza como una obra única y ambiciosa, donde la pluma envolvente del autor secuestra la atención del lector desde las primeras páginas. Pablo Rumel Espinoza urde una historia rebosante en significados y resonancias, donde el mundo futurista que es retratado se convierte en sólo una excusa para el planteamiento de reflexiones mucho más profundas.

Esta distopía futurista no sólo plantea temáticas y discursos propios de los relatos apocalípticos, sino que -al mismo tiempo- otorga un hálito fresco y atractivo a los distintos planteamientos, gracias a la confluencia de personajes estrambóticos, escenarios cuidadosamente descritos y a las altas dosis de acción presentes en la narración. Además, el autor realiza una serie de guiños tanto a la realidad misma del lector, como a imaginarios propios del cyberpunk y el manga japonés.

En “Hamellion” se combina -acertadamente- un vertiginoso despliegue de acción con una narración donde el lenguaje adquiere -a ratos- un tono casi poético. Se trata de una pluma ágil y resuelta, que no se encuentra -en absoluto- desprovista de colorido, permitiendo retener la atención del lector incluso cuando el autor introduce argumentos que pueden resultar un tanto delirantes o desprovistos de sentido.

La cultivada pluma de Pablo Rumel Espinoza y el ágil ritmo de su narración, configuran un atractivo puente entre el lector y la obra. Las cuidadas descripciones de escenarios y personajes, dotan de verosimilitud a un relato que -en varios momentos- puede tornarse un tanto fantástico o descabellado. Esto permite que la lectura de la obra discurra con gran fluidez y que el proceso no se vea mayormente entrabado ni ante la inserción de algunos episodios delirantes, ni por la inclusión de tramas extravagantes.

Además, los guiños que se realizan a la realidad misma del lector propician la identificación con lo narrado. A pesar de que en aquel mundo futurista habiten mutantes, conejos cósmicos y existan increíbles adelantos tecnológicos, el lector encuentra referencias a lugares y situaciones que le son cotidianas: los distintos barrios existentes dentro de una ciudad y los estigmas sociales que caracterizan a los habitantes de cada uno de ellos, la proliferación de videojuegos con realidades virtuales, la existencia de un considerable grupo de ciudadanos que son marginados por ser distintos al resto, la imposición de un sistema de trabajo cada vez más asfixiante e, incluso, la mención de un centro de rehabilitación para niños llamado “Megatón”, pueden considerase lugares comunes para el potencial lector de “Hamellion”.

Otro de los componentes relevantes de la obra corresponde a las temáticas abordadas por ésta, las que dotan de una fuerza gravitacional determinante a la delirante urdimbre de Rumel Espinoza.  Problemáticas tales como la alienación del ser humano, la evasión de la realidad por medio de plataformas tecnológicas de entretención, la existencia de una sociedad que no acepta la polifonía de voces y se aferra al discurso imperante, la discriminación hacia todo aquello que parece diferente o que no se encuentra acorde con los preceptos establecidos por quienes detentan el poder, la desaparición de las individualidades y la soledad generada por sociedades cada vez más deshumanizadas, son algunas de las temáticas planteadas en la novela.

Como todo relato distópico futurista, “Hamellion” nos ofrece una visión hiperbólica del futuro, una exageración de lo que podría llegar a suceder. Mediante la entretenida trama de la novela, que aúna suspenso y acción, se denuncia cómo los sistemas de dominación -políticos, económicos o religiosos- han comenzado a subyugar las individualidades por medio de artilugios que prometen todo lo contrario.

Rumel nos habla del gobierno de la Compañía, donde un grupo selecto de personas eran los “amos del sistema; banqueros, economistas, especuladores, corredores de la bolsa, tecnócratas de diverso pelaje, auditoras financieras, abogados comerciales y gerentes; eran los dioses y los ángeles de la muerte. Nadie los había visto, no conocíamos sus caras ni sus nombres, y cosa curiosa, vivíamos en la era de la información más desinformados que nunca”, menciona el joven protagonista de la obra.

pablo rumel espinozaDe esta forma, el relato sirve -también- como un importante recordatorio para los lectores, haciéndonos notar una paradoja propia del mundo contemporáneo, donde casi todos aquellos avances científicos que prometen hacernos más libres y felices, han terminado por condicionarnos a una realidad cada vez más opresora y artificial.

A través del protagonista y de su vida al margen de la sociedad, se visibilizan un sin número de situaciones que -también- tienen lugar en este tiempo y en nuestro mundo. La discriminación hacia quienes piensan, lucen o sueñan distinto al resto, es algo que podemos ver en nuestra propia realidad y constituye una problemática social que no se debería pasar por alto.

“Hamellion” también habla de la pérdida de la identidad en una sociedad atomizada y dictatorial, donde los discursos dominantes nos impiden contemplar la posibilidad de una realidad distinta: una sociedad donde no hubiese prejuicios ni máscaras, donde el individuo tuviera verdadera libertad de acción. “Pero la gran mayoría vivimos como máquinas, autómatas con objetivos trazados por la sociedad, por nuestras familias, y no nos damos cuenta de que detrás de este mundo material existe un mundo complejo e invisible a nosotros”, explica el deforme protagonista de la novela.

Por otra parte, el autor proporciona -consciente o inconscientemente- un par de moralejas a través de este relato de ciencia ficción. De esta forma y a pesar de que  el protagonista menciona que su vida se asemeja a una fallida novela de aprendizaje, el antihéroe de “Hamellion” -finalmente- logra vencer sus propios demonios para luchar por un ideal mayor: al plantear que prefería ser derrotado mientras libraba una lucha a la que le encontraba sentido, que quedarse impávido ante el devenir de los engranajes de la Compañía, el joven hace eco de las palabras que le dedicó uno de los personajes de la novela: “nadie es tan pequeño como para no causar una conmoción en la realidad”, le decía “el Pálido” al protagonista de la obra.

Los bizarros y alucinantes personajes que dan vida al relato, ayudan a recrear la realidad futurista de la novela y se transforman en uno de los elementos más llamativos de la obra. A pesar de resultar un tanto estrambóticos y disparatados, los personajes cuentan con personalidades bien definidas, sus roles en el relato son claramente identificables y esgrimen diálogos en los que -entre notas de humor- aportan diferentes visiones acerca de la realidad del protagonista, ayudando a configurar el mundo ficticio de la novela y reforzando el componente delirante de la misma.

“Hamellion” es una novela de ciencia ficción que puede ser disfrutada tanto por los amantes del género como por aquellos menos adeptos a este tipo de obras. La excepcional combinación entre los discursos críticos que derivan de la distopía con las delirantes tramas propuestas por el autor, permite que el lector se infiltre irremediablemente en la obra y sea arrastrado por las vertiginosas ráfagas de acción de la misma.

Entre escenas recargadas de suspenso y situaciones realmente hilarantes, el lector termina rindiéndose ante aquel mundo futurista atiborrado de las más increíbles conspiraciones. Mientras se escuchan los discursos del Conejo Galáctico Legendario o se atienden a las palabras del espíritu de un perro revolucionario posiblemente reencarnado en un viejo senil, el lector percibe que -parafraseando a uno de los personajes de la novela- a veces se debe recurrir a los esbozos de las historietas o a las imágenes metafóricas con el fin de comunicar nuestras más secretas visiones y pensamientos…Sobre todo, si existen “compañías” escudriñando los cielos, como negros grajos que se arremolinan en nefastas nubes de presagios.

Hamellion portada

Crítica: “Inche Michimalonco”

por Francisca Allende Celle

Aunque la prosa puede resultar un tanto plana y el autor no se complica con artilugios propios de plumas más abigarradas, el objetivo de la novela se cumple exitosamente. Gracias a las descripciones detalladas de los hechos y a la introducción de datos históricos en el relato, el lector logra comprender el funcionamiento de la sociedad prehispánica, puede apreciar el verdadero rol de Michimalonco en el proceso de conquista e, incluso, puede encontrarse -en más de una ocasión- alentando los planes urdidos por el lonko a lo largo del relato.

El valor de “Inche Michimalonco” recae, precisamente, en la novedosa exposición que ésta realiza de ciertos episodios históricos no muy conocidos. De esta forma, León nos muestra como Michimalonco -un lonko del valle central de Chile- advertirá el deterioro del imperio inca e iniciará la lucha por la liberación de su tierra.

Otro de los aspectos que otorgan valor a la obra, tiene relación con el rescate de la visión de vida que poseían -en aquellos años- los indígenas del valle central. A través de los ojos de Michi y mediante su valoración de la realidad, se nos relatan hechos y acontecimientos que forman parte de nuestra historia colectiva. De este modo, León -en cierta forma- redescubre el relato histórico clásico, al infiltrarnos en la vida de Michimalonco y proponernos una mirada distinta de los hechos.

autor inche michi

De acuerdo a Juan Gustavo León, la cosmovisión de Michimalonco se encontraba arraigada a la tierra en que había nacido: a ella se debía y por ella debía luchar. En la novela “Inche Michimalonco”, León explicita de la siguiente manera el pensamiento de Michimalonco: “(…) eran las palabras de mi padre, repetidas una y mil veces, que hoy vuelvo a escuchar en mi oído: Michi, nunca lo olvides, te debes a tu familia, a tu linaje y a los aliados de tu linaje. Te debes a la tierra donde viven los de tu estirpe y a los espíritus que la habitan y que la protegen. Te debes, significa que por encima de tu propia vida, debes cuidar esas relaciones. Ningún sacrificio es demasiado grande, si se hace en beneficio del linaje de tu padre”.

La novela da cuenta de los distintos problemas que afectaban a Michi y cómo éste logra sortear los obstáculos que se le van presentando. De esta forma, por ejemplo, se exponen las preocupaciones del lonko frente a la conquista de sus tierras y la inevitable subordinación de su pueblo. Pero, al mismo tiempo, se dan a conocer las nuevas esperanzas que comenzaban a fraguarse en el interior del lonko y que se vieron vigorizadas tras la muerte del Inca Huayna Capac, fallecimiento que desata una cruenta guerra civil entre los hermanos Huáscar y Atahualpa, herederos del Inca.

A través de las páginas de la novela, se revela el rol trascendental que tuvo Michimalonco en el proceso de conquista del país. Para ello, León permite que el lector sea testigo del valeroso ímpetu que atiborraba el espíritu del guerrero y de la astucia táctica que demostraba ante cada enfrentamiento.

Las actuaciones de Michi -como guerrero- dan inicio durante los últimos tiempos del dominio inca sobre el territorio chileno. León, recreando minuciosamente las conversaciones que podrían haberse desarrollado en dicha época e hilvanando los retazos de historias melladas por el paso del tiempo, relata cómo Michimalonco aprovecha los convulsos años que se presentaban, con el fin de enfrentarse -finalmente- al dominio inca:  debido a que la lucha por el trono inca se libró a lo largo y ancho de todo el imperio, desquebrajando -poco a poco- la estructura política, social y económica del mismo, el éxito de un levantamiento contra el enemigo extranjero era casi seguro, intuía Michi.

Tiempo después, Michimalonco intentará dirigir nuevamente un levantamiento contra los nuevos extranjeros que intentaban dominar sus tierras. La llegada de los españoles, que habían eclipsado el poderío de los incas, acechaba a las comunidades nativas del Reino de Chile.

Respecto a esta segunda conquista que afecta a las comunidades indígenas de Chile y al pueblo de Michimalonco, la novela proporciona fidedignas descripciones de los encuentros que tienen lugar entre Michi y los españoles Calvo Barrientos, Diego de Almagro y Pedro de Valdivia. De esta forma, el lector puede interiorizarse en la cosmovisión del lonko, ahondar en episodios claves de la historia de Chile y dilucidar el tipo de relación que se estableció entre los españoles y los indígenas chilenos.

Crítica: “Dos Amigas”

por Alice Procopio

La serie napolitana brinda una lectura fluida, pese a que sus numerosos personajes y apellidos pueden confundir al lector menos concentrado. En este aspecto se asemeja a los clásicos de Tolstoi y Dostoyevski, y el listado de personajes que antecede la narrativa es de gran utilidad a lo largo de esa experiencia lectora.

Las novelas emocionan por su crudeza y es fácil empatizar con la amistad entre Lina y Lenú. El sentido de injusticia e impotencia se presenta en todas las páginas, por lo que no es una lectura apropiada para quienes busquen un momento de huida de la realidad. Todo lo contrario, al girar su última página el cuarteto napolitano deja un sabor amargo en la boca de su lector, sin el regalo de un final feliz.

Sin embargo, recomiendo este bellísimo retrato de amistad como una obra transformadora que perdura en la memoria de quien la lee.

portadas banner ferrante

Crítica: “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”

por Francisca Allende Celle

El inglés Robert Louis Stevenson urde una historia rebosante en significados y resonancias, donde la anécdota detectivesca del relato es sólo la excusa para el planteamiento de reflexiones mucho más profundas. Si bien, la elección de la temática de fondo es -sin duda- uno de los mayores aciertos de esta obra, la calidez de la pluma de Stevenson y el que la historia sea contada como una novela de intrigas, dota a “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde” de un atractivo indiscutible.

La narración posee un ritmo ágil, que permite que la lectura transcurra a la par con el creciente interés del lector por resolver el enigma que se presenta. Las detalladas y cuidadosas descripciones, tanto de personajes como de escenarios, permiten que el lector se sumerja -sin reparo o protesta alguna- en el relato, arrebujándose en la reconfortante calidez que proporciona la ficción.

imagen jekyll y hydeAunque los personajes son descritos cuidadosamente, en lo personal, encuentro que el Sr. Utterson tuvo que ser abordado con mayor profundidad. El abogado se perfila de manera muy deslucida y se le adjudican características muy vagas, lo que impide -en cierto modo- que el lector pueda confabularse con las ideas de este personaje. Hay que recordar que es Utterson el encargado de resolver el misterio del relato, convirtiéndose en uno de los personajes principales de la novela.

No obstante lo anterior, las descripciones en torno al generoso Dr. Jekyll y al oscuro Hyde son los bastante excelsas como para que el lector no repare -mayormente- en la falta de antecedentes de Utterson. Debido a que el autor centra la atención de los lectores en la misteriosa relación que se establece entre Jekyll y Hyde, la naturaleza propia del abogado -verdadero detective del caso- pasa a un segundo plano.

El valor del relato -en sí- se encuentra en los enigmas que encierra la obra: ¿Somos seres forjados por la continua contienda entre dos primigenias fuerzas opuestas? ¿Somos, en definitiva, un amasijo de virtuosismo y malignidad? Es la confrontación entre la luz y la oscuridad, la fábula que nutre la novela de Stevenson. Es la sospecha de que en lo más recóndito de nuestras almas existe la más cruel malignidad, lo que la dota de un atractivo -casi irresistible- para el lector.

En el fondo, el relato nos recuerda que tal vez bajo ciertas circunstancias, bajo el influjo de alguna extraña presencia, alterados por algún extraño brebaje, podríamos a llegar a ser “otra” persona: un “yo” deformado -desagradable y repugnante- capaz de pensamientos y acciones a las que generalmente nos abstenemos gracias al sano juicio de nuestras mentes. Y esa inseguridad que se asoma -tímida pero certeramente- en el corazón del lector, aquella sombra que éste divisa por el rabillo del ojo al pasar las páginas, es la inquietud que captura la atención de quién lee esta novela.

Imagen Dr_Jekyll_and_Mr_Hyde_poster_edit2

Crítica: “Yo antes de ti”

por Sandra M. Lozada Gil

Yo Antes de Ti, tiene una trama atractiva por como muestra la realidad de dos adultos que, aunque muy diferentes, pueden lograr conectarse y pasar momentos increíbles. Me gusta como a través del libro se muestra en detalle la vida de Lou, la cual no es perfecta. Es una vida llena de tropiezos, en la que ella se ha sentido muchas veces opacada y abrumada por sus inseguridades, pero -a la vez- Lou demuestra un ímpetu que le permite seguir adelante y enfrentarse a cualquier situación.

yoantesdetisumaEsta historia genera un enganche, además, por los detalles que presenta respecto de la realidad de Will, una persona que debe pasar por mucho y enfrentar grandes obstáculos, debido a que la sociedad no está habituada a personas en su condición.

La historia tiene muchos momentos divertidos con situaciones que hacen reír al lector, momentos en los que descubrimos las diferentes facetas de los personajes y que le dan un toque distinto al drama relacionado con la enfermedad de Will. Sin embargo, también, hay momentos tan intensos que fácilmente una lágrima puede brotar.

Destaco de la autora el uso de varios tipos de narradores. Es interesante ver la historia contada desde diferentes perspectivas, sentir la historia desde un punto diferente al de la protagonista, disfrutar la historia vista con otros ojos.

Es una historia que recomiendo leer no sólo por la importancia que se le da a los sentimientos, el amor, la amistad, el odio, la tristeza, sino -también- para generar conciencia de una realidad que viven muchas personas cada día y la mayoría de las veces pasamos por alto.

yoantesdeti2

Crítica: “El otro hijo”

por Alice Procopio

 

¿Una novela sobre reencarnación destinada al gran público? ¿Una obra policial, psicológica y supernatural? The Forgetting Time o El Tiempo del Olvido es -sin duda- innovadora por sí misma.

Si bien se trata de una obra cautivante y de fácil lectura, cada lector deberá dilucidar si el peculiar contenido de ésta -ligado al mundo sobrenatural- es de su agrado. En su debut como autora, Sharon Guskin nos presenta cuatro personajes centrales. El relato comienza con Janie en la noche de la concepción de su hijo Noah, un peculiar niño de cuatro años que tiene fobia al agua y se refiere continuamente a otro hogar, otra familia, otra madre.

lportada alice2Luego somos inmersos en el mundo de Anderson, un médico científico emocionalmente dañado por la pérdida de un hijo, que decide dedicarse a misteriosos casos de niños que evocan posibles vidas pasadas.

En la clásica fórmula de los géneros de terror y misterio, la madre desesperada busca auxilio en la medicina, donde no encuentra respuestas. Luego, cómo último recurso, abraza lo supernatural y hace contacto con un “caza fantasmas’ que -dependiendo de la ocasión- puede reemplazarse por un exorcista, médium, hechicero o, como en el caso de esta obra, por un científico de la reencarnación.

A partir de dicho momento, la trama empieza a tejerse de manera relativamente original, mezclando elementos del género policial y religioso. Además, nos brinda extractos de la obra de no ficción del Dr. Jim B. Tucker llamada Life Before Life –Vida Antes de Vida- que trata de temas muy similares a los desarrollados en esta novela. Dicha sobre posición de ficción con no ficción agrega verisimilitud a la narrativa y permite que el lector acepte con mayor facilidad la creación de la autora.

Sharon Guskin visiblemente se inspira en dicho autor para crear al personaje llamado Dr. Anderson, un médico de inclinaciones poco científicas y que recorre recónditos lugares de Asia en busca de casos de niños que relatan -con riqueza de detalles- otras casas, otras ciudades y otras familias. Para dichos casos, la explicación más plausible parece ser la reencarnación.

Con la ayuda de Anderson, Janie usa las pistas dadas por su hijo -Noah- para iniciar la búsqueda de su antigua mamá. A quilómetros de ahí y sin saber lo que le esperaba, se encontraba aquella otra madre, quien -a cuatro años de la desaparición de su hijo- apenas sobrevive. Dicha mujer, sigue pegando carteles con la foto de su hijo por toda la ciudad. Vive destrozada por el dolor, pero aferrada a una tibia esperanza que aún permanece imbatible en su interior.

En el clímax de la narración, Noah descubre un secreto que cambiará la vida de todos los personajes involucrados en esta historia y que demostrará que el dolor es una fuerza poderosa capaz de llegar a lugares impensables de la memoria, del amor y del tiempo.

A pesar de que al texto se le da un cierre bastante apropiado y satisfactorio, existen algunos errores editoriales en el transcurso de la obra y, también, se vuelve evidente cierta falta de profundidad en el desarrollo de los personajes. Por otra parte, el mensaje del relato no logra ser transmitido con suficiente calidez a los lectores.

Se nota que la intención de la autora, con “El otro hijo”, era escribir más que un best-seller o una lectura rápida y grata, pero el intento no es totalmente exitoso. Pese a esto, se debe destacar la agilidad de la prosa y la cautivante temática que desarrolla la obra. “El otro hijo”, que trenza lo sobrenatural con el drama familiar, es una novela que entretiene a los lectores y que les plantea una gran variedad de inquietudes.

libro alice 2

Crítica: “The last librarian”

por Sandra M. Lozada Gil

Para los amantes del género de ficción, The last librarian es un ebook con gran contenido de aventura, que puede transportarnos en el tiempo y hacernos imaginar un futuro con la humanidad casi extinta, cómo sería vivir en un mundo en el que solo se hable un idioma, no tenga religión, con un solo sistema de gobierno, un solo tipo de moneda, en el que la tecnología sea la principal fuente de… todo.

librarianA la vez, lleva a reflexionar sobre la guerra, sobre lo que significa morir por una verdad, por un certeza, por la que estamos dispuestos a morir; sobre la paz, qué se tiene que hacer para que la paz prevalezca ante todo. También muestra como ese mundo del futuro aunque completamente distinto tiene tanto de la actualidad en la que vivimos.

Tiene una escritura clara, al ser un libro escrito en inglés, el autor tiene la facilidad para crear palabras a las que se le puede dar sentido fácilmente, y así podemos conectar esas nuevas palabras con la realidad creada por el autor; este libro aún no se encuentra traducido al español.

Los personajes que van apareciendo, durante el desarrollo de la historia, van aportando a la temática, van dando giros también a las situaciones a las que se enfrentan los protagonistas. Cada personaje aunque al principio aparezca muy poco, en algún punto del libro (o más adelante en los otros dos) genera una interacción que resalta detalles que no habíamos tenido en cuenta.